ETNIA CUCAPÁ

HISTORIA

Los Cucapa son un grupo binacional, ubicado en la frontera noroeste de México, en tres asentamientos:

  • Pozas de Arvizu, en Sonora, en el municipio de San Luis Río Colorado, a 20 Kms de esta ciudad. (95 habitantes)
  • El Mayor y Cucapá Mestizo, en Mexicali, Baja California (250 habitantes)
  • Somertone, en Arizona, Estados Unidos (500 habitantes)


Su presencia en el delta del río Colorado tiene más de 500 años, en lo que se llama zona de humedales. Los primeros hombres que llegaron a esa zona provenían de más al norte, de la región de las grandes culturas del desierto y que fueron afectadas por una fuerte sequía entre los años 20,000 al 15,000 a.c.

Hacia el año 6,000 a.c. se establecen en la zona de forma semi permanente y viven de la caza-recolección, de la agricultura como fuente secundaria de alimentos, utilizando hornos de piedra, metates. También elaboran piezas de cerámica y adornos de concha y piedra. Esta forma de vida duró hasta la llegada de Occidente, igual que la lengua en la que se comunicaban, con unas pocas variantes.

Para el año 900, la vida del grupo giraba en torno a un lago de agua dulce, llamado Cahuila, al norte del actual delta del Colorado, que se había formado durante un largo periodo de lluvias. Era un lago muy extenso, de casi 2000 millas cuadradas, que abarcaba los valles actuales de San Luis Rio Colorado, Mexicali, Imperial y Yuma.

En el siglo XIV el lago desaparece, los grupos tienen que migrar y se establecen a las orillas del delta del río Colorado (igual que otros grupos de Baja California, cercanos a ellos). Cuando llegó la conquista, en el siglo XVI, eran aproximadamente 20,000 cucapás que vivían en casa semi-enterradas cubiertas con ramas, cultivando el maíz, fríjol y calabaza.

El primer contacto con Occidente se dio en 1541 cuando el capitán Hernando de Alarcón navega por la desembocadura del Río Colorado. Describió que en la población había chamanes y jefes, que vivían en sus casas de verano, dedicándose a la agricultura , y que tanto hombres como mujeres usaban pinturas faciales y corporales ( la cara pintada a rayas con hollín y otros con máscaras negras).

En 1605, llegan Francisco de Escobar y Juan de Oñate, que conocen nueve rancherías cucapá. En 1701, el padre Francisco Eusebio Kino visitó varias etnias de los ríos Gila y Colorado y cuenta que encontró varios grupos, es probable que uno de ellos fuera el cucapá, que vivían en rancherías, dedicándose al cultivo de maíz, fríjol y calabaza. Años después, el padre franciscano Francisco Garcés intentó la conversión religiosa de los cucapá sin conseguirlo, estableció una misión del mismo lado del río ocupado por las comunidades nativas y en 1781 atacaron y destruyeron la misión, asesinando al misionero.

En 1826, llega el teniente estadounidense R. W. H. Hardy, quien describe mujeres vestidas con faldas de corteza de sauce y pectorales de chaquira, consumidores de tabaco y pan de mezquite. Calcula entre 5,000 y 6,000 cucapás que viven de la pesca y la agricultura, distribuidos en asentamientos dispersos de 20 a 50 habitantes, en viviendas de bajareque, de forma esféricas.

En 1870, el empresario Guillermo Andrade creó la Colonia Lerdo, con la finalidad de explotar el río y su delta. Este asentamiento, en su época de mayor progreso llegó a tener 800 habitantes, de los cuales 148 eran cucapá.

El ejido Pozas de Arvízu, se formó en 1942 en el territorio del municipio de San Luis Rio Colorado, como respuesta a la exigencia de territorio del grupo cucapá que en esos últimos años había ocupado provisionalmente otros ejidos cercanos.

VESTIMENTA TRADICIONAL

Según el testimonio del capitán Hernando de Alarcón, tanto hombres como mujeres usaban pinturas faciales y corporales. Los hombres usaban tocados de pluma y collares de chaquira de hueso, con pendientes en las orejas y nariz, y cinturones con manojos de plumas y las mujeres vestían únicamente falda de corteza de sauce. Este vestido de la mujer durará hasta principios del siglo XX.

Con respecto a la pintura facial y corporal eran de 4 colores: negro, blanco, rojo y amarillo.(por ejemplo, las mujeres solteras se pintaban una cruz en la frente y las casadas un círculo y dos rayas paralelas que parten de las comisuras de los labios). En ocasiones, esta pintura facial se alargaba hasta la cintura. En ciertos rituales también se realizaban tatuajes, tanto hombres como mujeres. La pintura la obtenían de minerales.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX la indumentaria cucapá adoptó elementos del vestido occidental: los hombres pantalones y camisetas con jeroglíficos pintados con anilina, y las mujeres vestidos largos de percal con pañuelos de colores sobre los hombros a modo de capa y pectorales de chaquira.

También a principios del siglo XX los hombres comienzan a recogerse el cabello con un molote cubierto con una mascada, el SOPEJ que sustituía el adorno con plumas y cascabeles de víbora. Este sopej todavía lo usaban en los años 70.

RITUALES Y FESTIVIDADES

Los antiguos cucapá realizaban fiestas entre las distintas bandas o incluso con otros grupos étnicos. En estas fiestas, que se prolongaban hasta cuatro días, había comida en abundancia, danza y cantos, se jugaban distintos juegos y había carreras de caballos.

Los rituales cucapá correspondían al ciclo de vida de las personas:

  • El de pubertad en las mujeres, en el que la madre instruía a la hija sobre el cuidado del cuerpo.
  • El de la muerte de un cucapá, en el que se vela durante varios días, con danzas y cantos que aluden a su mito de laceración. Este ritual todavía se conserva en nuestros días si bien, por razones de seguridad o porque las construcciones ya no son de material inflamable, la quema se sustituye por el abandono de la casa, con todas sus propiedades dentro, y al cabo de un año puede ocuparla algún amigo o conocido, pero la familia tiene que construir o trasladarse definitivamente a otra morada.

Con respecto a los juegos, antiguamente formaban una fila larga, a caballo, en la que los jinetes imitaban algún sonido de aves. Otras veces eran carreras de burros, caballos y de personas, así como juegos con flechas.

Actualmente celebran algunas competencias de voli-bol o una especie de hockey, llamado utas, entre los cucapá de Baja California, Arizona y Sonora.

COSMOVISIÓN Y RELIGION:

Los antiguos cucapás eran animistas: adoración al sol, el mar, el escarabajo (que vigila la entrada al más allá y decide el destino de las almas).

Creación del hombre: Fueron creados por un dios bueno, Komat, que terminó su labor preso de la desesperación y el coraje, por lo que así como creó a los hombres, también creó fenómenos naturales que pueden destruirlos. Por su parte, el dios malo, Sipá, transformó su conducta negativa de manera forzada pero eficaz; al quedar huérfanos los hombres con la partida de Komat, Sipá se hizo cargo de esos seres creados por su hermano.

Los cucapás no profesan una religión determinada. Varios grupos, católicos y protestantes, han intentado adherirlos pero ellos continúan con sus creencias ancestrales, si bien al casarse con algunos mestizos participan de ceremonias como el matrimonio.

ARTESANÍA

Antiguamente elaboraban objetos de chaquira de madera, hueso y barro con fines cotidianos y rituales, también trabajaban la alfarería (usando yunkes de barro en forma de hongo y piedra fina para pulir), con una cocción al aire libre, usando una pequeña fosa y pedazos de mezquite y estiércol formando el horno. Una vez horneada se decoraba con pintura negra obtenida de savia de mezquite hervida.
También manejaban la cestería, con piezas grandes o pequeñas según el uso que le dieran.
Tanto la cestería como la alfarería son artesanías perdidas desde mediados del siglo XIX. Actualmente se sigue trabajando la chaquira con pequeñas piezas de plástico o acrílico pero conservando sus bellos diseños ancestrales.

LUGARES SAGRADOS

  • La Montaña Sagrada donde fueron creados los Cucapá, llamada Wa Kunyur (casa abandonada), y que se encuentra a pocos kilómetros de su población.
  • El lago donde residieron al principio los grupos yumanos.
  • La Sierra Cucapá, de donde obtenían el color rojo para sus pinturas faciales.
  • El río Colorado, a 5 Kms del ejido Pozas de Arvizu, ya que del curso cambiante de sus aguas dependían para sus actividades agrícolas. Precisamente el nombre Cucapá en su lengua quiere decir el que llega, el que viene, por su desplazamiento según fuera la época del año y por tanto sus actividades agrícolas.

VIVIENDA

Antiguamente, su vivienda temporal de verano consistía en un domo hecho con ramas de mezquite, álamo y yuca. Los familiares que llegaban construían una similar a su lado. Otras veces levantaban paredes circulares sin techo, que solían utilizarse como cocina.

La casa permanente consistía en una estructura rectangular, semienterrada, con techo de forma piramidal y paredes de tierra y sauce. También usaban bodegas para almacenamiento de las cosechas y alimentos.

A mediados del siglo XX sus casas eran de varas entrelazadas y techos de hierba a dos aguas, o bien de cartón y madera cubiertos de tierra, de planta rectangular y piso de tierra, durmiendo sobre manta, piel de borrego o camas de madera.

Actualmente poseen tres tipos de vivienda:

  • La tradicional, con techos y paredes de ramas y tierra
  • La casa de madera con techo de dos aguas
  • La construida con block, ladrillo, cemento y lámina metálica o de cartón
    Pero en todas ellas la cocina se ubica aparte de las habitaciones y posee grandes ventanas.

ALIMENTACIÓN y ECONOMIA

Los antiguos cucapás vivían de la caza, la pesca, y de la recolección de semillas y frutos silvestres. Su agricultura dependía de las crecientes del río Colorado y cultivaban maíz, fríjol, sandía y calabaza.
En los primeros meses del año, cuando ya se habían agotado las cosechas y no había caza ni pesca, vivían de la recolección: tomillo, arroz silvestre, agave, frutos del cactus, péchita de mezquite, etc. En esta época también cazaban aves con arco y flechas, el arco tensado con tendones de animales y las flechas con carrizo y puntas de madera.

Para el siglo XIX los cucapás vivían fundamentalmente de la pesca y la agricultura (algodón, maíz, melón, calabaza y sandía). En el último cuarto del siglo XIX empezaron a ser desplazados de sus tierras por los grandes agricultores, por lo que muchos de ellos trabajaron como peones de los campos. Otros continuaron con su agricultura tradicional.

En 1937 Lázaro Cárdenas creó un ejido para la etnia: Cucapá Indígena y otro para familias mixtas: Cucapá Mestizo. El ejido Pozas de Arvizu consta de 699 hectáreas, compartidas por 30 ejidatarios, en el municipio de San Luis Río Colorado. Al carecer de las herramientas y créditos necesarios, rentan sus tierras a los agricultores. También rodean el ejido plantas agroindustriales y procesadoras de alimentos donde trabajan la mayoría de los jóvenes y adolescentes. Otros trabajan en el sector servicios en San Luis.

INFRAESTRUCTURA Y SERVICIOS

La comunidad cucapá de Pozas de Arvízu cuenta con servicios de agua entubada y energía eléctrica en las viviendas. El alumbrado público fue instalado entre 1999 y el año 2000. Existe servicio de transporte en camiones que parten de San Luis Río Colorado y recorren las carreteras rurales.
El Estado ofrece servicios educativos a través de la Escuela Primaria Unitaria Federalizada “León García”, donde dos profesores imparten los seis grados en español. La mayoría de los alumnos provienen de poblados cercanos.

En Pozas de Arvízu no existe centro de salud o clínica alguna. Las personas acuden a atenderse a San Luis Río Colorado. La Secretaría de Salud recibe a las personas que no cuentan con servicio médico, mediante una tarjeta que especifica su pertenencia a la comunidad cucapá.

ORGANIZACIÓN SOCIAL

Hasta el siglo XIX los cucapás se dividían en 4 grupos que a su vez estaban divididos en clanes o linajes, llamados chumul, bajo el control de un jefe que adquiría su poder en un sueño en el que una criatura sobrenatural lo dotaba de capacidades extraordinarias (generalmente ser buenos guerreros y buenos oradores). Pero los clanes se unían para defenderse.

En la década de 1990 se creó la figura de un jefe tradicional que los representa y en el centro del poblado existe una ramada para tratar asuntos concernientes a la comunidad.


Fotografia, recopilación e investigación: Ma. Inmaculada Puente Andrés
Bibliografía:
CUCAPA. Esbozo de una cultura minoritaria en un espacio fronterizo. Tonatiuh Castro Silva. Hermosillo, Sonora, México Octubre de 2000
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  1. diseño web says:

    Muy interesante post, la forma en la que se toca el tema no es una perspectiva diferente. Me interesa que nos pusieramos en contacto para ver si te interesa que publicara algunas notas en tu blog.

  2. Rufino says:

    Buenas. He llegado a este artículo desde google y quería darte la enhorabuena por tu blog. Mucha suerte en el futuro, sigue así.

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